PERCEPCIONES LOCALES Y ESTRATEGIAS DE ADAPTACIÓN AL CAMBIO CLIMÁTICO EN EL SALVADOR Y ECUADOR

Existe la certeza de que el clima mundial está y seguirá cambiando a un ritmo y con una intensidad sin precedentes en la historia humana reciente. Los países en desarrollo son más vulnerables a los cambios climáticos que los países desarrollados debido a una mayor exposición a eventos hidrometeorológicos extremos (EHE), unas infraestructuras deficientes y al menor capital para el desarrollo y la difusión de medidas de adaptación. La agricultura es uno de los sectores más vulnerables, por su alta dependencia de los factores climáticas y dentro de este sector la agricultura de pequeña escala.

Las poblaciones indígenas y campesinas pueden aportar información muy valiosa, producto de sus observaciones y las distintas estrategias que han utilizado para adaptarse a innumerables cambios tanto socioeconómicos como ambientales a lo largo del tiempo. Conocer las respuestas locales para afrontar los retos ambientales resulta esencial para la planificación a largo plazo, ya que en la formulaciónn de políticas es más efectivo tener una clara comprensión de los escenarios de cambio climático local y regional, así como de las estrategias y capacidades locales de adaptación.


EL AGUA COMO EJE DE LA BOGOTÁ REGIÓN

http://unradio.unal.edu.co/nc/detalle/cat/somos-planeta.html
¿Has escuchado a alguien decir que el agua es vida pero piensas que es pura poesía? En realidad, más que una frase romántica, es una frase que describe muy bien el papel del agua como hilo conductor de la vida en los ecosistemas, y su importancia milenaria para los pueblos y las culturas.

Asumir que somos naturaleza; entender y reconocer las dinámicas propias del agua, y entender que es un derecho más que un recurso, sin tratar de someterla, es la clave de la adaptación frente al cambio climático. Pero la historia de la Bogotá Región, ha sido diferente:

Basta ver el estado en el que se encuentran los ríos Tunjuelo y Fucha por ejemplo, para saber que históricamente no se les ha reconocido la importancia que tienen en la planeación de la ciudad. Y hay que ver los efectos que ha tenido sobre las fuentes hídricas de toda Cundinamarca, haber privilegiado siempre el abastecimiento de agua de Bogotá sobre el resto de la región.

 


TERCERA COMUNICACIÓN NACIONAL DE COLOMBIA
A LA CONVENCION MARCO DE LAS NACIONES UNIDAS SOBRE CAMBIO CLIMÁTICO

IDEAM y PNUD hacen posible que el país cuente con un reporte real frente a las consecuencias de cambio climático. La entrega realizada a la convención de Marco de Naciones Unidas sobre cambio climático es un paso importante para el cumplimiento de los compromisos nacionales frente al Acuerdo de Paris.

La Comunicación Nacional es el principal mecanismo de reporte que tienen los países miembros de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) para contarle al mundo sus avances en la implementación de la Convención (acciones de mitigación, adaptación, educación, entre otros.) En los años 2001 y 2010 Colombia presentó sus dos primeras Comunicaciones Nacionales.

Adicionalmente las Comunicaciones Nacionales son la principal fuente de información y conocimiento técnico para apoyar la toma de decisiones de las instituciones, los sectores, las regiones y otros interesados, sobre los potenciales efectos del cambio climático en Colombia, de modo que se contribuya a la construcción de un futuro sostenible que mejore el bienestar humano de los colombianos.

La elaboración de la Tercera Comunicación, es un proceso de construcción colectiva interinstitucional que lideran el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales IDEAM, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, el Departamento Nacional de Planeación y la Cancillería de Colombia; con el apoyo permanente del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo PNUD y del Fondo para el Medio Ambiente Mundial FMAM, en el que participan activamente todas las instituciones públicas y privadas que lideran la colección de la información relacionada con el cambio climático, así como también las acciones sectoriales y territoriales relevantes para la mitigación, la adaptación y la educación del país respecto al tema.

Desarrollado por siac http://www.siac.gov.co/

http://capacitacion.siac.ideam.gov.co/SIAC/home/PDF/RESUMEN_TCNCC.pdf

 


A LA DEFENSA DE POLINIZADORES

 

Por: Laura Victoría Calderón

El pasado 18 de octubre, el colectivo Abejas Vivas radicó ante la Cámara de Representantes un proyecto de ley "por medio de la cual se crean mecanismos para la defensa de polinizadores, fomento de la cría de abejas y desarrollo de la apicultura en Colombia". Cabe destacar en primer lugar, el empeño y el trabajo arduo que ha realizado este colectivo, creado desde la experiencia misma de una serie de apicultores preocupados y apenas constituido formalmente el pasado 4 de febrero de 2017, que se ve reflejado hoy en la propuesta de creación de una Política Nacional de Conservación de los Polinizadores en nuestro país. Como ellos mismos lo definen, el proyecto presentado es el resultado del trabajo conjunto entre el gremio apicultor y los amigos de los polinizadores de toda Colombia.

Para el gremio apicultor claramente es un avance muy importante la consolidación de una propuesta como esta, dada la importancia de la sanidad agrícola para la salud y productividad de las abejas melíferas. Del mismo modo, la posibilidad de generar avances en la formalización de esta actividad en Colombia, poco reconocida pero ampliamente desarrollada, les brindaría la capacidad de fortalecer su organización en concordancia con la Cadena Productiva de las Abejas y la Apicultura, tal como se propone en el Capítulo V del proyecto de ley.

Se hace necesario recordar, sin embargo, que aunque cerca de una tercera parte de los alimentos que consumimos dependen de las abejas (incluida la abeja de la miel), aproximadamente el 90% de las plantas silvestres, dependen también de la polinización. Esto quiere decir que la amplia diversidad de abejas nativas (y otros polinizadores) facilita la reproducción de las plantas que no aprovechamos y mantiene nuestros ecosistemas conservados. La importancia de elevar el lugar que le hemos venido dando a la protección de los polinizadores en Colombia no se reduce entonces a la posibilidad de quedarnos sin alimentos en el mediano o largo plazo, sino a la necesidad de mantener ciertos equilibrios que nos permiten comer, pero también respirar, aprender y vivir.

En ese sentido, la pérdida de polinizadores en Colombia se suma a las consecuencias inevitables del extendido modelo agrícola de la revolución verde, en combinación con el aumento de enfermedades de las abejas, la pérdida de hábitats naturales y recursos alimenticios, impulsada por la deforestación, y el cambio climático global, entre otras causas. Promover la creación de instrumentos de control sobre el uso de agroquímicos, por ejemplo, es una estrategia necesaria y de gran importancia siempre y cuando se acompañe con otras propuestas de cambio cultural que eviten la siempre posible evasión de la norma.

El problema de la educación y la promoción de principios ambientales en la sociedad en general, a los que trata de aproximarse el proyecto de ley, es de obligatorio abordaje en el marco del propuesto Sistema Nacional de Apicultura y otros Polinizadores. Lo que se debe recordar al hablar de la polinización, así como de otros procesos ecológicos que se dan dentro de los cultivos, es que el fin de la agricultura es la alimentación humana, la salud y finalmente la calidad de vida. Una vez estos principios se tengan claros, el manejo de los polinizadores, del agua, de la calidad del aire y de la sanidad de los alimentos podrían empezar a resolverse.

Por último, cabe señalar el enorme reto institucional que recae sobre las entidades invitadas a conformar el posible Sistema Nacional de Apicultura y otros Polinizadores, dada la falta de conocimiento sistematizado hasta el momento sobre el estado de la biodiversidad de estos organismos en nuestro país. Si bien el Colectivo Abejas Vivas ha logrado recopilar la información referente a Apis mellifera que indica una pérdida en los últimos tres años del 34% del total de colmenas reportadas (altamente preocupante), no contamos con información completa para más del 90% de las especies restantes de abejas nativas presentes en Colombia. De todas formas, tal como se indica en la Iniciativa Colombiana de Polinizadores (2016), lo más importante del conocimiento de nuestra biodiversidad es la validación que en la práctica podamos hacer de él como sociedad, “no como respuesta a la condición estatutaria de las leyes ambientales, sino sobre todo a la convicción individual de preservar la vida en condiciones sostenibles bajo una ética de respeto hacia el otro”.  

Para consultar sobre esta nota:
Proyecto de ley presentado por el representante a la Cámara Didier Burgos:
http://www.abejasvivas.org/blog/proyecto-de-ley-para-la-defensa-de-polinizadores-fomento-de-la-cria-de-abejas-y-desarrollo-de-la-apicultura-en-colombia
Iniciativa Colombiana de Polinizadores:

http://www.uneditorial.com/pageflip/acceso-abierto/pdf/abejas-polinizadoras-ebook-40217.pdf


Educación Ambiental, Valores y Prácticas Sustentables.
Una guía para Educadores del siglo XXI

Autora: Olga María Bermúdea G.

Descripción de la obra y justificación
Este libro es resultado de la experiencia de la profesora Olga María Bermúdez Guerrero como docente e investigadora durante más de 15 años en el Instituto de Estudios Ambientales de la Universidad Nacional de Colombia, donde tuvo a su cargo la dirección de la Maestría de Medio Ambiente y Desarrollo y adelantó la línea de investigación sobre Cultura y Ambiente, además de dictar cursos en otras Universidades del país.

El libro está estructurado en cuatro partes: la primera hace referencia a los conceptos básicos necesarios para comprender el tema ambiental, sus implicaciones y la importancia en el mundo globalizado de hoy. La segunda, desde las visiones indígenas aporta elementos valiosos que marcan sus relaciones con la Madre Tierra y propone el concepto del “buen vivir”. En la tercera se presentan los valores ambientales, que a manera de faros, orientan la forma de actuar individual y colectiva de los seres humanos y también se proponen las prácticas sustentables, para ponerlos en práctica a través de los siete entornos, en los cuales nos encontramos, a manera de círculos concéntricos, durante nuestra vida. La cuarta parte está dedicada a presentar las conclusiones y las recomendaciones, para dejar huellas positivas en el planeta azul.

Con este libro la profesora Bermúdez se ha propuesto llevar el discurso ambiental a los lectores, de una manera clara y sencilla, sin perder la profundidad ni la rigurosidad que merece el tema, pero acercándolo a la gente, para que pueda servir de guía a los educadores y a todos aquellos que quieren hacer su aporte personal al cuidado y protección de la madre tierra, tan amenazada y contaminada en la actualidad.

A quienes va dirigido
Este libro así como los libros anteriores que ha publicado la profesora Olga María y que han tenido una gran acogida, tiene su público en las Universidades, tanto en los Pregrados como en los Posgrados de Educación Ambiental, Ingeniería Ambiental, Medio Ambiente y Desarrollo, Derecho Ambiental y todos aquellos programas Universitarios donde exista la cátedra de Educación y/o Cultura Ambiental, Ética Ambiental, Valores Ambientales y Sustentabilidad entre otras.
Como está escrito en un lenguaje sencillo y claro quiere llegar a un público más amplio que el  Universitario, como lo indica su título: Una guía para Educadores del siglo XXI

Pertinencia
Son muy pocos los libros recientes, que se encuentran en las librerías de autores colombianos sobre la Educación Ambiental, por no decir inexistentes, por lo cual el libro tiene gran pertinencia. Se pueden señalar como elementos que caracterizan al libro, los siguientes:

  1. Reunir en un solo texto las bases conceptuales para comprender el tema ambiental, entre las cuales se destaca el Pensamiento Complejo y la Tras-disciplina, conceptos fundamentales para trabajar lo ambiental.
  2. Destacar las visiones indígenas y su aporte a lo ambiental, resultado de investigaciones sobre la diversidad cultural en nuestro país.
  3. Retomar los valores Ambientales tan refundidos en este siglo XXI y tan fundamentales en la Educación Ambiental para propiciar cambios culturales.
  4. Proponer las prácticas sustentables en los siete entornos que propone la autora y donde considera que se desenvuelve la vida humana en el planeta tierra.
  5. Para el caso de las Universidades se incluye una propuesta innovadora para implementar los proyectos Ambientales Universitarios PRAUS. 
  6. Mediante un lenguaje sencillo y claro pero profundo, la profesora Olga María Bermúdez logra hacer que el discurso ambiental se traduzca en acciones concretas en la vida individual y colectiva de la gente

 


ALERTA DESDE EL SUR

Por Lorena Cantor
Estudiante IDEA-PMAD

El pasado 27 de septiembre, cientos de habitantes de la cuenca del río Tunjuelo, desde Bosa hasta Sumapaz, se movilizaron para dar comienzo al Paro Cívico indefinido en el sur de Bogotá. Acompañados por estudiantes de varias universidades y otros movimientos sociales, salieron a las calles a mostrar que los conflictos ambientales que vive el territorio urbano-rural de esta zona, son lo que deja a su paso el “desarrollo” de toda la ciudad.

Y es que caminar siguiendo la ruta del Tunjuelo es hacer un mapa de problemas ambientales y sociales generados por el crecimiento de toda la ciudad: todos los efectos de la minería y del mal manejo de residuos han ido a parar allá, y es por eso que se levanta el sur.

El río Tunjuelo nace en la Laguna de los Tunjos y desemboca en el río Bogotá, comprende desde páramos hasta suelo urbano de la ciudad, pasando por veredas campesinas que quieren mantener esta condición, a pesar de que cada vez se acerca más la urbanización. Esta cuenca abastece de agua al sur de la capital, y desde hace mucho tiempo es la causa común sobre la que convergen los procesos comunitarios de Kennedy, Rafael Uribe, Uribe, Bosa, Sumapaz, Bosa, Ciudad Bolívar y el municipio de Soacha.


Foto: Cristian Longas O.

Si bien los reclamos de las comunidades se remontan a años atrás, las moscas, los olores, los derrumbes y las grietas en las montañas de basura del relleno de doña Juana fueron la gota que rebosó la copa: los malos manejos han sido señalados por las autoridades ambientales desde los años 90, momento en el que la privatización del sistema de basuras generó bastante polémica. Esto trajo consigo un modelo de negocio en el que a las empresas de aseo se les hace un pago por tonelada dispuesta en el relleno, lo cual en la práctica termina siendo un incentivo al aumento de residuos y un desincentivo al reciclaje, razón por la cual el pasado miércoles también se movilizaron varias organizaciones de recicladores.

Las cifras de la Superintendencia de Servicios Públicos muestran que Bogotá produce más de 7.000 toneladas de basura al día, de las cuales sólo se recicla alrededor del 15%, lo cual está debajo del promedio nacional de 17% y muy por debajo de la meta de 20% que puso el Ministerio de Ambiente para 2018. Entre los manifestantes del primer día de paro cívico estaba Yimis Mejía, de la organización Asoambiental 7, quien a propósito de la discusión comentó que “si incluyera a los recicladores de manera efectiva en el aprovechamiento, se disminuirían los residuos. En el relleno hay mucho plástico que tiene más de 30 y 40 años, y sigue allá. Pero la respuesta de la alcaldía es no incluirnos en la licitación de aseo, no darnos las rutas exclusivas y disminuir el reciclaje”

Este panorama no es muy alentador porque la ciudad sigue creciendo y con ella las basuras, por lo que la administración distrital a debería poner esta problemática como prioridad. Los efectos contaminantes de los rellenos sanitarios han sido ampliamente reconocidos alrededor del mundo, y tal como lo ha aseverado el Grupo de Investigación de Residuos Sólidos de la Universidad Nacional en varias ocasiones, existen varias alternativas tecnológicas para el procesamiento que resultan menos nocivas, y que deben complementarse con incentivos al reciclaje.

Las comunidades exigen una mesa de concertación con la administración distrital en pleno y representantes del sector privado, para que se discuta con ellas el futuro del sur de la ciudad, motivo por el cual se declaran en paro indefinido hasta que este escenario de participación real ocurra. A estos reclamos, la alcaldía responde con el ESMAD y propone alargar la vida útil del relleno en contra de los consejos de los expertos, mientras asegura que ha buscado espacios de concertación con los líderes del paro, y que se están realizando esfuerzos para mitigar los impactos negativos que ha tenido Doña Juana sobre la población.

Con este contexto quedan en discusión: primero, la voluntad política de la administración distrital para generar escenarios de participación real de las comunidades en las decisiones sobre sus territorios; y segundo, las implicaciones de estas decisiones en el futuro ambiental de la región. Óscar Varón, del proceso popular Asamblea Sur, resume el debate en una frase: “Lo que está en juego es si Peñalosa sigue colaborando con el calentamiento global desde Bogotá, o si asume una actitud más respetuosa con la naturaleza”


LOS CONFLICTOS AMBIENTALES EN COLOMBIA Y
SU INCIDENCIA EN LOS TERRITORIOS INDÍGENAS

Por Gloria Amparo Rodríguez
Egresada IDEA-PMAD

Gloria Amparo Rodríguez es abogada y Ph.D. en Sociología Jurídica e Instituciones Políticas de la Universidad Externado de Colombia; y egresada de la Maestría en Medio Ambiente y Desarrollo de la Universidad Nacional de Colombia- Instituto de Estudios Ambientales –IDEA. Actualmente es directora del Grupo de Investigación en Derecho Público, de la Especialización y de la Línea de Investigación en Derecho Ambiental de la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad del Rosario y recientemente nombrada Magistrada para la JEP.

Su libro Los conflictos ambientales en Colombia y su incidencia en los territorios indígenas estudia desde una perspectiva integral, los conflictos ambientales, entendidos como la confrontación social, económica y política entre diferentes actores, que surgen por la existencia de diversos intereses relacionados con el uso, manejo, aprovechamiento, explotación, conservación, protección, administración y/o afectación de los recursos naturales y el ambiente.

Con base en esta definición, en el libro se proponen y desarrollan diversas tipologías que incluyen los conflictos por el modelo de desarrollo, los que responden a las decisiones de las autoridades, la declaración de áreas protegidas y el conflicto armado y fumigación de cultivos ilícitos, entre otros.

La obra se ocupa en concreto de los problemas ambientales vistos de manera integral, teniendo en cuenta sus características particulares y la forma como involucran a los pueblos indígenas. Sobre la base del enfoque de derechos, esta investigación permite establecer, mediante el diálogo, el respeto a otras formas de ver el mundo y formas de desarrollo propias de los pueblos indígenas.

 


Notas anteriores...

  • HECHO EN LA U.N
    Hacemos parte de la historia
    INSTITUTO DE ESTUDIOS AMBIENTALES – IDEA- DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA

  • El Instituto de Estudios Ambientales – IDEA es un instituto interfacultades de la Universidad Nacional de Colombia, que, desde su fundación en 1989, contribuye al conocimiento del ambiente (entendido como las relaciones ecosistema- cultura) y propone alternativas a los problemas y conflictos ambientales del país, mediante la investigación, la docencia y la extensión interdisciplinar desde sus cuatro sedes, localizadas en las ciudades de Bogotá, Manizales, Medellín y Palmira.

    IDEA-UN En sus inicios, el instituto desarrolló labores de especial importancia para el país como la colaboración en la organización del Sistema Nacional Ambiental SINA y la formulación de políticas ambientales dentro del Plan Nacional de Desarrollo 1994–1998 “El Salto Social”, el primero que incorporó de manera transversal la dimensión ambiental dentro de las políticas nacionales. El IDEA contribuyó en la formulación de las políticas del agua, los ecosistemas estratégicos, la educación ambiental y la producción limpia, y especialmente, propuso los instrumentos centrales de la política ambiental urbana, que hasta entonces no se había desarrollado por la tendencia a concentrar la cuestión ambiental en temas rurales.

    De ahí en adelante, los profesores, estudientes y egresados del IDEA han brindado asesoría y han desarrollado proyectos de investigación y extensión en temas de agroecología, gestión integral del recurso hídrico, ordenamiento ambiental del territorio, formulación, ejecución y seguimiento de proyectos de inversión ambiental, valoración y evaluación económica ambiental, diseño y evaluaciòn de instrumentos económicos para la regulación ambiental, educación ambiental, participación ciudadana, gestión ambiental urbana, indicadores de sostenibilidad, políticas públicas y metodologías aplicadas a los estudios de impacto ambiental.

    Actualmente cuenta con cinco programas de investigación activos: Economía y Ambiente; Ecología y Ambiente; Estudios Ambientales Agrarios; Turismo, Ambiente y Territorio y Estudios de Impacto Ambiental, en el marco de los cuales se desarrollan los trabajos de investigación gracias a la experiencia e interés de los estudiantes del programa de Maestría en Medio Ambiente y Desarrollo (PMAD), que coordina académicamente el instituto y administra la Facultad de Ciencias Económicas.

    La crisis del conocimiento y de la civilización, por la que atraviesa en este momento nuestra sociedad, ha generado un crecimiento constante de las problemáticas ambientales y las ha puesto en el centro del debate, adquiriendo una alta pertinencia. En este sentido, el IDEA se ha posicionado como un instituto de referencia en el área ambiental en Colombia que para dar continuidad a su compromiso formativo propuso, con el apoyo de las Facultades de Ciencias Humanas e Ingeniería, los nuevos programas de Especialización en Turismo, Ambiente y Territorio y el Doctorado en Estudios Ambientales, que se encuentran en proceso de apertura en la Universidad Nacional de Colombia. Además del trabajo de investigación constante, la relación del instituto con las comunidades, entidades públicas y privadas y la sociedad en general, se constituye como un eje fundamental de su labor. A destacar dentro de los proyectos de extensión en desarrollo, cabe mencionar el reciente lanzamiento del Observatorio de Conflictos Ambientales (OCA), plataforma de consolidación de información y seguimiento para la defensa de los territorios; los ciclos de eventos periódicos donde se debaten de manera abierta al público los temas esenciales de la coyuntura ambiental de nuestro país y los trabajos de consultoría realizados para entidades como el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, la Contraloría General de la Nación, los institutos de investigación del SINA entre otros, aportando a sus funciones misionales y al cumplimiento de las metas ambientales que tiene Colombia para su ingreso a la OCDE.


  • RADIOGRAFÍA DE LA DESIGUALDAD
    Lo que nos dice el último censo agropecuario sobre la distribución de tierra en Colombia

  • Luego de 45 años, en Colombia se realizó un nuevo Censo Agropecuario en 2014, cuyos resultados fueron publicados en varias entregas parciales. A finales de 2016, el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) entregó los microdatos completos del censo, a partir de los cuales Oxfam llevó a cabo esta Radiografía de la desigualdad, con la que espera contribuir al debate acerca de las transformaciones urgentes que necesita el agro colombiano, en el marco de la implementación de los acuerdos de paz.

    La incorporación de los datos del censo del año 2014, en los análisis históricos llevados a cabo por Oxfam, confirma algunas tendencias en desigualdad que eran preocupantes hace unos años pero que continúan agravándose. El coeficiente de Gini en la distribución de la propiedad rural, por ejemplo, disminuyó entre 1960 y 1984, pero desde entonces no ha detenido su crecimiento, alcanzando casi un 0,9 en 2014. La concentración de la tierra en grandes extensiones, medida como el porcentaje de la superficie total del territorio ocupado por unidades productivas mayores a las 500 hectáreas, pasó de 25% en el año 1997 a un 68% en el 2014.

    De acuerdo a esta radiografía, Colombia ocupa el primer lugar en el ranking de desigualdad en Latino América, pues el 1% de las explotaciones de mayor tamaño maneja más del 80% de la tierra, mientras que el 99% restante se reparte menos del 20%. Por otro lado, las mujeres se ven especialmente afectadas por la falta de acceso a tierras. Solo el 26% de las unidades productivas están a cargo de mujeres y sus explotaciones son más pequeñas, predominando las de menos de 5 hectáreas, con menor acceso a maquinaria, crédito y asistencia técnica.

    Lo que termina mostrando esta Radiografía de la desigualdad es que la concentración de la tierra en Colombia es hoy muy superior a la que existía en la década de 1960 y sigue en crecimiento. Y como lo concluye el estudio, “la única forma de cumplir con lo pactado en los acuerdos de paz es situar los objetivos de restitución y redistribución de la tierra en el centro de cualquier política agraria y de desarrollo rural”.
    Este estudio ha sido escrito por Arantxa Guereña, bajo la dirección de Stephanie Burgos, directora adjunta para América Latina y tierra, departamento de asunto gubernamentales, Oxfam América. Con los comentarios y contribuciones de Darío Fajardo, Miguel Mejía, Laura Gómez y Maite Matheu.

    https://www.oxfam.org/sites/www.oxfam.org/files/file_attachments/radiografia_de_la_desigualdad.pdf


  • Título: Algodón genéticamente modificado, la decepción de los productores colombianos

  • Por Pedro Hernán Rodriguez Vega

    Una investigación adelantada en Tolima y Córdoba evidenció que, una década después de su debut, las semillas de algodón genéticamente modificado no han sido efectivas con el control de plagas. Además, la falta de riego, los altos costos de producción y el aumento del uso de insecticidas han contribuido a reducir la rentabilidad de los cultivos.

    A mediados del siglo pasado en Colombia el algodón era una especie de gran importancia socioeconómica en el agro. En 1977, por ejemplo, el país contabilizaba 377.246 hectáreas dedicadas a este cultivo, y generaba casi medio millón de empleos. Sin embargo, las políticas de apertura económica hicieron que aquella época dorada diera un giro radical. El cultivo se ha reducido tanto que en la actualidad apenas se destinan unas 17.600 hectáreas a esta actividad.

    Aspectos como baja rentabilidad económica; mayor presión de plagas y enfermedades; altos costos de los insumos; bajos rendimientos de la fibra, y poca adaptabilidad de los materiales genéticamente modificados, también han sido responsables de la disminución en un 95,3 % de la siembra de algodón en el país.

    Una investigación adelantada en los municipios de El Espinal y Guamo, en Tolima, y de San Carlos, San Pelayo, Cereté y Ciénaga de Oro, en Córdoba –las regiones algodoneras más representativas del país–, demostró que la introducción en 2003 de las primeras variedades de algodón genéticamente modificado no ha cumplido con las expectativas de aumentar la productividad y los ingresos económicos de los agricultores.

    En Cereté existen 607 lotes destinados a la siembra de algodón, de ahí la importancia socioeconómica de este cultivo en el municipio, conocido como “la capital del oro blanco”. De otra parte, en El Espinal existen 352 lotes y entre ambas zonas representan el 80,4 % del área total sembrada con esta fibra textil vegetal en el país.

    Pese a la notable disminución en la siembra de algodón desde hace tres décadas, los agricultores de estas zonas han persistido con la esperanza de obtener utilidades en cada temporada. “En Córdoba predomina la agricultura campesina familiar en fincas pequeñas; los integrantes de los hogares son los encargados de la mano de obra para recoger el oro blanco que ahora es escaso”, afirma Pedro Hernán Rodríguez Vega, estudiante de la Maestría en Medio Ambiente y Desarrollo de la Universidad Nacional de Colombia (UN) Sede Bogotá.

    El análisis realizado en la investigación incluyó datos estadísticos y consulta a actores de la cadena productiva del algodón en las zonas de estudio, lo cual permitió comparar el área sembrada y el rendimiento del algodón transgénico y convencional; determinar la rentabilidad, e identificar los factores que han influido en las variaciones registradas de producción.

    Desequilibrio ecológico

    El algodón genéticamente modificado cultivado en el país tiene la tecnología RI y TH, es decir resistente a insectos y tolerante a herbicidas. Por tanto, ofrece protección contra plagas de lepidópteros como el bellotero (Heliothis virescens, Helicoverpa zea), el rosado colombiano (Sacadodes pyralis), el rosado de la India (Pectinophora gossypiella) y el de las hojas (Alabama argillacea). Adicionalmente, es tolerante a la aplicación de herbicidas como el glifosato para el control de arvenses o “malezas”.

    Una de las características de los sistemas de producción agrícola en las zonas de estudio es la presencia de cultivos transitorios de arroz y maíz. Mientras en El Espinal, el algodón se siembra durante el primer semestre del año y en el segundo semestre se rota con arroz, en Cereté se cultiva entre agosto y enero y luego se rota con maíz, por lo general también transgénico.

    Sin embargo, la rotación entre dos organismos genéticamente modificados ha generado un desequilibrio ecológico por el aumento de las poblaciones de las principales plagas del cultivo que no son controladas por la tecnología Bt, como Spodoptera sp. y picudo del algodonero (Anthonomus grandis) que, según datos de la Confederación Colombiana del Algodón (Conalgodón), ha generado pérdida de sostenibilidad y reducción de las áreas de cultivo.

    Esta situación ha incrementado el uso excesivo de insecticidas en los últimos años. Algunos productores consultados aseguraron que en Córdoba se están realizando hasta 13 aplicaciones, y en Tolima hasta cinco por ciclo productivo para el control de plagas.

    “Los insecticidas utilizados pertenecen a las categorías toxicológicas IB y II, lo cual indica el alto riesgo de contaminación del medioambiente y la afectación a organismos acuáticos, aves, invertebrados, seres humanos y mamíferos. Además, ante la pregunta de si ha habido una reducción en el uso de insecticidas con el algodón transgénico, el 76,5 % de los productores encuestados manifestó que no, mientras el 23,5 % afirmó que sí”, explica el investigador Rodríguez.

    Ramón Sánchez, productor algodonero de Cereté desde hace más de 20 años, cuenta que con la semilla convencional se sembraban hasta 30 kilos por hectárea, mientras ahora solo usan de ocho a 10 kilos de material transgénico para esta misma siembra esperando la misma producción; sin embargo, el costo de la semilla excede en un 300% a la convencional y para conseguir ganancias considerables es necesario tener acceso a insumos, agroquímicos y maquinaria, lo que no siempre está al alcance de los campesinos.

    Pérdidas económicas

    En Cereté la mayoría de los cultivos de algodón no cuentan con sistemas de riego, por lo que el 74,6 % de los lotes sembrados suple sus necesidades hídricas con las lluvias, lo que incrementa el riesgo de pérdida de la cosecha y disminuye los rendimientos cuando se presentan eventos climáticos como el fenómeno de El Niño.

    Por el contrario, en El Espinal el 98,6 % de los cultivos utiliza riego por gravedad. Si bien este sistema de riego genera impactos ambientales negativos debido a que requiere mayor consumo de agua y genera problemas de drenaje y salinidad, ha demostrado que las variedades de algodón transgénico presentan mejores rendimientos en condiciones de riego que en condiciones de secano, es decir cuando se suple únicamente del recurso hídrico que proviene de la precipitación.

    La investigación también demostró que en 2015 los productores del Tolima reportaron una utilidad promedio de 782.901 pesos por hectárea, pero los cordobeses perdieron en promedio 313.095 pesos por hectárea entre 2014 y 2015, a pesar de tener costos de producción más bajos.

    Dentro de las razones enumeradas por la investigación se encuentra el hecho de que en la costa Caribe existe mayor presión de plagas, menor acceso a factores de producción como maquinaria agrícola y riego y no se acostumbra realizar análisis de suelos ni foliares, lo cual genera costos innecesarios en fertilización y acumulación de sales que aceleran los procesos de desertificación del suelo.

    En cambio en el Tolima, teniendo en cuenta que el algodón se rota con arroz –que es un cultivo altamente tecnificado–, cada temporada se realizan análisis de suelos lo cual permite implementar programas de fertilización adaptados a los requerimientos nutricionales del cultivo. Esta práctica y la disponibilidad de riego es quizá una de las causas por las que el rendimiento es más alto.

    El estudio sirvió para constatar que aunque el algodón transgénico es tolerante a la molécula de glifosato y ejerce control en algunas arvenses, la tecnología de esta semilla no responde a las plagas actuales de los cultivos, probablemente porque no fue diseñada para las condiciones fitosanitarias y climáticas específicas del país.

    También se concluye que la falta de tecnificación y de buenas prácticas agrícolas no ha permitido que este sector productivo recupere sus ganancias y la tendencia a la baja siga predominando en ambas regiones algodoneras, lo cual indica que la siembra de algodón genéticamente modificado no ha tenido los resultados esperados atribuidos a la tecnología.

 


 

  • VOCES DEL PENSAMIENTO AMBIENTAL. TENSIONES CRÍTICAS ENTRE DESARROLLO Y ABYA YALA

  • Jaime Alberto PinedaCarlos Alberto ChacónGiovanie SotoAndrés Alberto AriasSamuel López,  Ana Patricia Noguera de Echeverri

    Ana Patricia Noguera es licenciada en Filosofía y Humanidades, Magister en Filosofía y Doctora en Filosofía de la Educación. Es profesora titular y emérita de la Universidad Nacional de Colombia Sede Manizales, y co-fundadora del Instituto de Estudios Ambientales IDEA y del Grupo de Investigación en Pensamiento Ambiental. Durante seis años fue la compiladora y directora de la investigación que culminó con la publicación del libro Voces del pensamiento ambiental: tensiones críticas entre desarrollo y abya yala, en noviembre de 2016. Fue posible gracias al apoyo de la Dirección de Investigación de la Facultad de Administración, el Departamento de Ciencias Humanas y el Grupo de Pensamiento Ambiental de la Universidad Nacional – Sede Manizales.

    El pensamiento ambiental es tratado en esta obra desde la perspectiva del paisaje, desde la mirada de la devastación, desolación, desilusión, rememoración, conmemoración y evocación. Estructurado como una composición musical, con un preludio y seis movimientos, este libro es un esfuerzo por entretejer voces críticas en torno al concepto y las realidades del desarrollo tal y como es entendido actualmente en Occidente, e intenta comprender las tensiones entre aquel, la tierra, la naturaleza y la vida. La "armonía vocal" de la obra, en medio de las variaciones estilísticas y las preocupaciones de cada uno de los autores, procede del tema compartido: el pensamiento ambiental; la necesidad de pensar alternativas al desarrollo y de concebir otras maneras de habitar la tierra. La propuesta se apoya fuertemente en Deleuze, Heidegger, De Sousa Santos y Ángel Maya.

    Los autores del libro proponen una educación ambiental que implique un cambio radical en la forma de habitar la tierra, una reforma profunda de todos los símbolos de nuestra cultura. Según la profesora Noguera, “el libro recoge un pensamiento crítico latinoamericano sur que mira los graves problemas surgidos del desarrollo y propone aprender el buen vivir de otras culturas para superar las imposiciones del paradigma del desarrollo como un mejor vivir”

    La investigadora puntualiza que acciones de extrema guerra y violencia contra la tierra, como la minería, la agroindustria, las hidroeléctricas, la caza de animales silvestres y el manejo de las plantas como mercancía con el consecuente aumento de la miseria en el mundo son maneras de exterminar las tramas de la vida, que poco o nada le interesan al capitalismo, al desarrollo, a la avidez por apropiarnos de todos los secretos y enigmas de la tierra.

    La Noticia...
    MANIZALES, 28 de julio de 2017 — Agencia de Noticias UN—

     


  • EL MIÉRCOLES 30 DE AGOSTO EN SOMOS PLANETA: ¿QUÉ PASA CON EL RELLENO DE DOÑA JUANA?

  • Lorena Cantor para SOMOS PLANETA

    Si vives en Bogotá, seguramente has escuchado que los campesinos que viven en cercanías del Relleno de Doña Juana están aburridos de las moscas y los roedores que vagan por sus viviendas, y estuvieron realizando protestas en las últimas semanas, para exigir el cierre del relleno, a las cuales la alcaldía respondió con el Escuadrón Movil Antidisturbios.

    El relleno Sanitario de Doña Juana, esta ubicado en el sur de Bogotá entre las localidades de Ciudad Bolivar y Usme, donde habitan cerca de millón y medio de personas de los estratos 1 y 2. Empezó a operar a finales de los años 90 en medio de una privatización del sistema de basuras de la ciudad que recibió fuertes críticas, y la alcaldía de Enrique Peñalosa en un debate de control político la semana pasada manifestó la intención de ampliar la vida útil de este relleno por 50 años más.

    Esta decisión ha resultado muy polémica, pues se toma a pesar de los deslizamientos de basuras por explosión de gases, de las sucesivas quejas de las comunidades, e incluso de un proceso sancionatorio en curso por parte de la CAR por el mal manejo de Doña Juana.

    Es inevitable preguntarse si sería otro el destino del relleno si se ubicara en otra zona de la ciudad, o si no fuera administrado por operadores privados. También cabe preguntarse si tenemos el mejor modelo de basuras posible, o si hay que invertir más recursos monetarios y humanos en otras alternativas.

    Este miércoles en el programa Somos Planeta, de UN Radio, conversaremos con varias personas que nos ayudarán a entender mejor esta problemática desde diversas posiciones, para que seas tú quien decida si la decisión de la alcaldía es la correcta. 

    Sintónízanos en los 98.5 FM y recuerda que todos somos parte de esta casa llamada Planeta Tierra.